Carnaval de Cádiz

Cuatro carnavaleros sin piedad: expresidentes del jurado del COAC toman la palabra

Los cuatro coinciden en la ausencia de presiones y en pedir un reglamento más abierto para regular el Carnaval de Cádiz

Por  7:02 h.

Son cuatro hombres sin piedad, como los doce de aquella película de Sidney Lumet. Solo que ellos no debían valorar un crimen (o sí) sino a las agrupaciones que fueron pasando por el concurso del COAC en el Carnaval de Cádiz. Manolo Camacho, Juanjo Téllez, Ángel Núñez y Antonio Fernández Repeto fueron presidentes del jurado del Concurso en 2020, 2017, 2016 y 2015 respectivamente (aunque Fernández Repeto también lo fue en 1977). Sin piedad pero con amor a la fiesta, porque sólo así se explica el aceptar un puesto que está en boca de todos y al que todos critican. Iba en el cargo y lo aceptaban.

 

Los cuatro, a los que se realizó la entrevista telefónicamente y, obviamente, por separado, coinciden en señalar como un mito las supuestas presiones que reciben los jurados para que puntúen de una determinada manera a tal o cual agrupación. Echan en falta que se considere su experiencia a la hora de establecer los cambios en los reglamentos en los años sucesivos y, sobre todo, reclaman que por el bien del Concurso es preciso un reglamento más flexible y que permita que entre más en juego la valoración subjetiva y cambiante de los miembros del jurado. Y señalan que se han encontrado en ocasiones con más fanatismo por parte de los aficionados que por parte de los componentes.

 

Manolo Camacho, presidente del jurado en 2020

«Habría que contar los puntos desde preliminares para que siempre haya buenas letras»

 

¿Ha cambiado el ser presidente del jurado su visión del Concurso?

La verdad es que no porque llevaba tanto tiempo de aficionado, de componente y de periodista que sabía de qué iba esto, tanto de organización como de repercusión.

 

¿Qué fue lo más gratificante de la experiencia? ¿Y lo más frustrante?

Lo más gratificante fue conocer a un grupo de personas maravilloso y poder vivir una experiencia que nunca me había planteado. A mí solo me faltaba, hasta el año pasado, ser ninfa y presidente del jurado. Al estar ciegamente enamorado de la fiesta siempre consideré un privilegio esta oportunidad. Y lo malo… lo he ido olvidando. Quizá que alguien se enfadara más de la cuenta por el fallo y descubrir que quien decía ser tu amigo no lo era tanto. Pero el porcentaje ha sido mínimo.

 

¿Recibió algún tipo de presión siendo presidente del jurado?

Qué va. Me hubiera encantado para poder denunciarlo. Pero no. Nadie me llamó, nadie me presionó. No sé si otros años habrá pasado, en el mío, nada.

 

¿Es difícil mantener las puntuaciones en secreto en casa o con los amigos?

Mucho. Yo insistí muchísimo en que nadie dijera nada por el bien del Concurso y por nuestra tranquilidad. Si alguien se lo cuenta a un amigo ése a su vez lo hará con otro y al final, ya sabes, vuelve el problema de las filtraciones.

 

¿Cambió el trato de la gente del Carnaval tras el fallo?

En mi caso, muy poco. Cuando alguien me preguntaba siempre le decía «¿de verdad no crees que tu agrupación ha podido gustarme menos que la otra?» y por lo general, aceptaban. Por supuesto que nos podemos equivocar, pero en el Concurso quien lleva tiempo sabe que no hay manos negras.

 

¿Entiende ahora a lo jurados cuando han tomado decisiones que no compartía?

Sí, aunque tampoco es que antes yo fuera muy visceral. Nunca he entendido a esos aficionados que piensan que una determinada agrupación es suya.

 

¿Cree que sería mejor un jurado anónimo?

Lo veo bien como está ahora. Hay quien dice que así sería más libre para puntuar, pero también para hacer canalladas. Creo que así está normalizado y así debe ser.

 

¿Qué cambiaría de los jurados?

Primero, no estaría tan obsesionado con cambiar la informática. El año pasado el sistema era tan avanzado que dio error con las que pasaban y las que no. También arrastraría los puntos desde preliminares para que se luche desde el principio. Eso sí, no daría a conocer las puntuaciones de las que pasan en caso de que esa puntuación se deseche.

 

¿Cree que sería conveniente una criba previa al Concurso?

En absoluto. La calidad media baja ha subido muchísimo, las malas no son tantas como años 80 y 90. Si tenemos algo que gusta tanto como las preliminares, ¿por qué limitarlo?


 

Antonio Fernández-Repeto

Antonio Fernández-Repeto

Antonio Fernández-Repeto, presidente del Jurado en 2015 y 1977

«La relación con agrupaciones que salieron mal valoradas fue mejor después del COAC»

 

¿Ha cambiado el ser presidente del jurado su visión del Concurso?

Indiscutiblemente es una experiencia que te cambia. Hay muchas cosas que de aficionado o de componente no eres capaz de entender, básicamente, porque pocos son los que se leen el reglamento.

 

¿Qué fue lo más gratificante de la experiencia? ¿Y lo más frustrante?

Como aficionado, el poder participar de una manera tan activa en al fiesta. Y, sobre todo, el hacer tan buenos amigos. De lo frustrante, muy poco. Quizá la pena de que alguna agrupación que creyeras que podía quedar más arriba al final no lograra los puntos suficientes.

 

¿Recibió algún tipo de presión siendo presidente del jurado?

Ninguna, ni en los dos años que estuve de presidente ni cuando fui vocal. Las presiones están más en la mente del aficionado que en el palco del jurado.

 

¿Es difícil mantener las puntuaciones en secreto en casa o con los amigos?

Yo nunca he comentado nada con los amigos y familia. Siempre a algún miembro del jurado se le puede escapar algo, pero de ahí a que se hable de las filtraciones hay un mundo.

 

¿Cambió el trato de la gente del Carnaval tras el fallo?

En mi caso tuve cambios de relación para mejor. En mi año de vocal de chirigotas dejamos fuera de la Final a los Palomos de Yuyu y, desde entonces, con él tengo una magnífica relación. También me pasó, de presidente, con el coro de Julio Pardo y cuando me los encontré en la calle me regalaron el libreto.

 

¿Entiende ahora a lo jurados cuando han tomado decisiones que no compartía?

No solo eso, sino que cuando fui jurado en 2015 me llevé a un compañero de la radio conmigo para que supiera lo duro que era y el poco margen de maniobra que te deja el reglamento para tomar decisiones.

 

¿Cree que sería mejor un jurado anónimo?

No, el jurado tiene que ser nominal. Incluso creo que sería bueno que hubiera una base estable de miembros, que fueran cambiando de manera individual cada varios años, para que hubiera un criterio más o menos estable.

 

¿Qué cambiaría de los jurados?

Cambiaría el sistema de valoración para poder unificar criterios una vez que han cantado todas. Ahora se valora la rapidez del veredicto, que no es sinónimo de limpieza, sino de precipitación. Hay que tener un tiempo de consenso con los vocales. Además, creo que el reglamento debería estar menos encorsetado, estamos valorando obras artísticas.

 

¿Cree que sería conveniente una criba previa al Concurso?

Más bien, yo reduciría los repertorios de preliminares. Una posible idea sería que cantaran sólo los cuplés y los pasodobles para que en las siguientes fases luzcan más presentaciones y popurrís.


 

Ángel Núñez

Ángel Núñez

Ángel Núñez, presidente del Jurado en 2016

«El reglamento está redactado con una desconfianza extrema en la capacidad del jurado»

 

¿Ha cambiado el ser presidente del jurado su visión del Concurso?

Me dio una perspectiva nueva. Jamás imaginé ni de la manera mas remota que yo pudiera ser presidente. Esto reforzó mi imparcialidad en los años sucesivos y me permitió conocer a mucha gente estupenda. .

 

¿Qué fue lo más gratificante de la experiencia? ¿Y lo más frustrante?

Lo mejor, que logré pasar inadvertido (e indemne) y que creo que es lo principal cuando tienes que juzgar. Lo más frustrante era el estar regido por unas bases que no te dejaban ser más libre por esa pretensión de compartimentarlo todo hasta el límite.

 

¿Recibió algún tipo de presión siendo presidente del jurado?

Absolutamente ninguna. No sé si por razón de mi profesión (es fiscal de la Audiencia) pero ni a mí ni a mis vocales nos sugirieron nada. Es cierto que nos impusimos una disciplina monacal y que limitamos mucho nuestra actividad social durante el COAC.

 

¿Es difícil mantener las puntuaciones en secreto en casa o con los amigos?

Claro y por eso mismo fuimos tan rigurosos en no aparecer por el ambigú o por los bares de la zona. Cualquier comentario puede parecer que es una filtración interesada y, aunque no sea verdad, da lugar a lo de siempre… Es cierto que ha habido una evolución a mejor en el trato hacia los jurados.

 

¿Cambió el trato de la gente del Carnaval tras el fallo?

En mi caso no, porque conocía a muy poca gente de dentro del mundillo. Pero me sirvió para conocer a muchos carnavaleros y a tener muy buena relación con ellos.

 

¿Entiende ahora a lo jurados cuando han tomado decisiones que no compartía?

Naturalmente, aunque, yo no he sido nunca excesivamente severo con los jurados, sobre todos cuando han actuado en conciencia. Y, como te decía, cuando sabes cómo es el reglamento (que está hecho con una desconfianza extrema en la capacidad del jurado), los entiendes más.

 

¿Cree que sería mejor un jurado anónimo?

No, eso suena a justicia medieval. La publicidad es una de las bases de la justicia porque permite la crítica posterior.

 

¿Qué cambiaría de los jurados?

En que hay que desformalizar el concurso. No soy partidario, ni en derecho ni en Carnaval, de los reglamentos tan rígidos. Si sometes a tanta rigidez un reglamento, coartas la libertad del jurado y, al final, la creatividad de las agrupaciones.

 

¿Cree que sería conveniente una criba previa al Concurso?

No, soy un absoluto enamorado de las preliminares en su formato actual. Se disfruta tanto con las agrupaciones muy malas como con las muy buenas.

 


 

 

Juan José Téllez

Juan José Téllez

Juan José Téllez, presidente del Jurado de 2016

«En mi año se puntuó bajo a agrupaciones de amigos y sólo han quedado las bromas»

 

¿Ha cambiado el ser presidente del jurado su visión del Concurso?

Absolutamente. Como presidente del jurado tuve la oportunidad de conocer lo mejor y lo peor del carnaval, lo mejor y lo peor de los concursantes. La experiencia ha hecho que, desde entonces, no vea el Concurso de la misma forma.

 

¿Qué fue lo más gratificante de la experiencia? ¿Y lo más frustrante?

Suena a tópico, pero lo mejor fue juntar un Dream Team que ha terminado siendo una cofradía de amigos La gente olvida que el presidente del jurado no vota, sólo regula las votaciones. Y lo peor fue ver el peso de la sinrazón de quienes no entienden que esto es un concurso y el fallo es caprichoso.

 

¿Recibió algún tipo de presión siendo presidente del jurado?

Por los organismos oficiales o por las agrupaciones, no. Pero sí te sientes presionado por ‘radio macuto’, por las redes y por los rumores de la afición.

 

¿Es difícil mantener las puntuaciones en secreto en casa o con los amigos?

En principio, difícil no es. Lo malo es que terminen trascendiendo. Ningún reglamento lo tiene todo previsto y cuando se producen circunstancias complejas, muchos aseguran que es porque se ha querido beneficiar a alguien.

 

¿Cambió el trato de la gente del Carnaval tras el fallo?

No, la gente del carnaval sabe que un presidente ni pincha ni corta, es más un agente de tráfico. Tengo grandes amigos que fueron maltratados en mi COAC y solo se ha quedado en las bromas que me hacen.

 

¿Entiende ahora a lo jurados cuando han tomado decisiones que no compartía?

Nadie escarmienta en cabeza ajena, así que hasta que no vi cómo se pasa no lo terminé de entender. Si hacen una ONG llamada ‘Jurado sin fronteras’, ahí estaré yo.

 

¿Cree que sería mejor un jurado anónimo?

No, el jurado tiene que dar la cara. Es como si las agrupaciones actuaran tras el telón. Todo lo que sea que haya más luz y taquígrafos será positivo. Nosotros hasta dimos una rueda de prensa.

 

¿Qué cambiaría de los jurados?

Creo que necesitamos un pacto de estado con el Concurso que se refleje en un reglamento que dé respuesta a todas las controversias actuales.

 

¿Cree que sería conveniente una criba previa al Concurso?

No sé si hace falta esa criba, pero sí que, en el COAC, el jurado no se enfrente a la subida del telón sin saber nada de las agrupaciones, porque no tiene elementos de juicio, en especial en los primeros días, para puntuar. Y si hubiera algún tipo de criba, debería ser pública.