Valoración: MALA
Se presentan con unos aires más bien flamencos. Cantan un poco atropellados, con algún problema de coordinación, aunque con potencia. Con exceso de potencia en los primeros compases. El tipo es un poco confuso, son una especie de rata, pero vestida al estilo dieciochesco, con unas medallas. (Spoiler: los problemas van a más)
Primer pasodoble. Al amor de su abuela, “por ella tengo que votar”. Votar a los “fachas o los amigos de ETA”. Por ellos y nadie más, voto. Música correcta, pero la octavilla se va en demasiadas ocasiones y anula al resto del grupo. El segundo, “la verdad es que aquí sobran religiones”. “Es difícil ver su senda (la de Dios) en un mundo de dolor”. “Mándame alguna señal, aunque sé que te provoco”, exhortan a Dios. Se siguen descoordinando en la interpretación.
El cuplé, mejor cantado, narran que va a comprar un satisfyer, y no lo encuentra. Hace un esfuerzo pero la chica le dice “quítate la cachimba de la boca”. Ñec. Mi mente no lo termina de descifrar. El segundo a los métodos naturales para aclarar la voz. Recurre a lo que usan todos los cantantes y terminan viendo dragones. Algo mejor. En algunos momentos de los dos cuplés, algunos miembros se quedan callados y no se entiende bien la letra. Algo que sucede durante todo el repertorio.
Llega el popurrí. Un largo inicio musical que se rompe de nuevo con unas voces que no van al mismo tono. Las rimas, en demasiados casos, son ripios como “el destino me importa un pepino”. Los problemas de afinación persisten y hacen incómoda la escucha. Tratan de hacer lucimientos durante el desarrollo, pero con escaso éxito. Se despiden con “me han dicho que el amarillo está de luto y levanta la mano la guitarra; he sido un Charlot” para homenajear a Manolo, Juan Carlos y Pedro Trujillo, que les abren el alma desde “el reino de los vivos”.
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FOTOS: Comparsa El Reino de los Vivos en el COAC 2020