Rayadillos, por el uniforme a rayas. Últimos de Filipinas, como aquel coro inolvidable de Faly Pastrana y Quico Zamora. Eso es arriesgar, un salto sin red. Como salir de Piratas o de Araka la Kana. Ya sales al partido perdiendo por goleada. Paco Melero recupera a parte del grupo precisamente de Zamora y mantiene esa línea. No hay más pretensiones que continuar con la tradición de su majestad el tango y divertirse en la batea.
Tangos muy clásicos, sencillos, sin ínfulas. El primero a la bandera y el segundo al obispo de Cádiz. “Y que el papa Francisco le diga vete, le diga”. Muy duros con Rafael de Zornoza, que se lleva su cate de vez en cuando por febrero. Correctos.
En Filipinas soy rayadillo, pero aquí en Cádiz me dicen quillo. Simplicidad absoluta, no en la extensión. Palmas para terminar el estribillo y ganarse a la calle. Trámite para alcanzar una buena pieza final. Ritmos antillanos para meterse en el tipo en el popurrí. Musicalmente encaran bien esta pieza, con buena selección y correctamente entonado. Mejor en conjunto, pues el grupo suena compacto y con las voces bien empastadas, que por separado. Actuación digna donde se nota la experiencia de los veteranos, bien mezclados con los jóvenes. Sus opciones de pase dependerán de la competencia. Y es que el porcentaje de coros que se clasifican para cuartos es altísimo.
FOTOS: Coro ‘Rayadillo’ en el COAC 2020