Antonio Álvarez 'Bizcocho', con su chirigota.

COAC 2020

Antonio Álvarez ‘El Bizcocho’: “He escrito la chirigota en 20 días”

'Los couchers lowcost' prometen diversión después de años de humor duro: "No puedes estar todo el tiempo metiéndote en barro"

Por  7:00 h.

Antonio Álvarez ‘El Bizcocho’ era uno de tantísimos chirigoteros que desembarcaban cada febrero en el Falla con mucho arte y poca vergüenza. ‘Los que viven del capullo, un leuro y es tuyo’. ‘Ojú qué cabeza tengo’, ‘Este año nos lo tomamos con karma’, ‘La quinta del Buitre’, ‘Las chicas de compañía’. Quizás no le suenen si no es un verdadero tragacoplas. Consistía en pasar un ratito agradable con amigos sin más pretensiones que ‘golfear’ y divertirse. Y del tanatorio al cielo. La chirigota de Manué, la del muerto (‘No te vayas todavía’) le abría las puertas del paraíso en el Concurso. Daba el estirón cuando menos lo imaginaba, ese año en el que decidió hacer lo que más le gustaba.

 

Resulta difícil de digerir, no sólo por él, sino especialmente con el gran público, que espera cada curso otra genialidad. Casi imposible, más complejo aún para un autor y un grupo a los que les gusta balancear por la cuerda floja, con su humor negro, sus tipos controvertidos y el riesgo de la última hora. Toca enterrar al muerto, que ya huele, y desmarcarse con ‘Los couchers lowcost’. Un cambio de registro para divertirse después de un año complicado en lo laboral y lo personal. Pues verás.

 

-¿Cómo lleva la chirigota? Se estrena hoy y creo que ha costado parirla.

 

-Me ha cogido el toro, pero bien. He tenido muchas cosas en la cabeza: la apertura del bar, problemas médicos familiares… y durante dos meses sólo ensayamos la presentación y un pasodoble. ¡Y encima lo he cambiad a última hora!

 

He escrito la chirigota en los últimos 15-20 días, el 80% del repertorio. No estaba centrado en el Carnaval y mi grupo ha tenido una paciencia enorme. Me escribían por la noche a ver si me animaba y yo con mis cosas en la cabeza ‘¿pero de dónde saco yo ahora 5.000 euros para pagar tal cosa?’. Estábamos super negativos, porque ha sido todo a última hora, sin meter lija, todo para adentro, pero al ver la obra completa nos ha encantado.

 

-Habla de un cambio de estilo.

 

-Es un cambio total. Estos últimos años cogimos temas controvertidos y muy oscuros: el muerto, la inmigración, los policías… y esta vez somos más fresquitos y alegres. No es un humor tan negro, aunque sigue siendo ácido.

 

-¿Abandona ese humor tan irreverente, tan polémico, tan del Bizcocho?

 

-Va a ser diferente. Eran temas de riesgo y luego creo que no nos ha beneficiado. El muerto gustaba más porque no se metía en nada. El Carnaval es mucho de reivindicar, pero no puedes estar todo el año metiéndote en el barro. Aunque este nuevo personaje también tiene su visión crítica.

 

“Hemos hecho un cambio de estilo; no es humor negro, pero sigue siendo ácido”

 

-Puede quedar la impresión de que más vale no meterse en ná.

 

-No sé qué decir Al final, las chirigotas que llegan a más gente son las que divierten, más que las que critican. Y somos todas del mismo palo. La clave es sacarle jugo al personaje.

 

-¿Tienen la sensación de que las expectativas con chirigotas como la suya son algo exageradas?

 

No es conmigo, es con todo el mundo. Y señores, que esto no es ni más ni menos que una chirigota. La gente espera a Los borrachos cada vez que abre telón, un pelotazo, y eso sale a lo mejor uno al año

 

-Y la chirigota ha sufrido eso

 

-El problema es cuando te creas una expectativa. Mi grupo sabía desde verano que esta vez íbamos a hacer una chirigota más desahogada, que yo ya he tenido bastantes problemas. Nada de presión, es un año de transición. Le hemos echado menos tiempo, hay que reconocerlo.

 

-Lo que sí se puede afirmar con rotundidad es que su chirigota es distinta, no se parece a nada de lo que canta en la actualidad.

 

-Yo no he inventado nada. He bebido de lo que más me gusta. Es un cúmulo de callejeo, Yuyu, Selu, los remates de Vera Luque. Uno caga lo que come. Yo soy más de escuchar callejeras.

 

-Con ‘No te vayas todavía’ alcanzaron la Final y eran favoritos para el primer premio. Y al siguiente año con los inmigrantes se quedaron fuera de semifinales. Qué delgada es la línea que separa el éxito del fracaso.

 

-El tipo es lo más importante. Si no llega, te lo cargas todo. Y lo mejor es que eso no lo sabes hasta que no apareces por el Teatro y entrar en contacto.

 

-Ha habido algún cambio en el grupo aunque se mantiene el músico.

 

-Han salido seis componentes y han entrado cuatro, y es que éramos muchos. El musicón es de Manolín Santander. Él me entiende muy bien, y este año le hemos dado un poquito más de compás, es un giro más a la música.

 

-¿Qué sensación, qué sabor le queda de ¡Jarabe de palo¡?

 

Bien. Es que en el Concurso masqué muchas letras el último día, pero acabamos satisfechos. La idea es mantenernos todo el tiempo que podamos en semifinales, entre las diez mejores.

 

-¿Se enfadaron mucho los agentes de la ley?

 

-Nos dieron algún palillo, pero la mayoría de policías se lo tomó bien.

 

“Sueño con sacar una chirigota en la calle”

 

-Usted suele dar caña, pero este año le han dado carga hasta en una chirigota que dice que lleva tres años viviendo del muerto ¿Cómo lo encaja?

 

-A mí me gusta porque la publicidad es buena siempre, aunque sea mala. Es un orgullo que alguien piense en mí en su presentación. Lo hizo Juan Carlos Aragón el año pasado (Èr Chele Vara’) y esta vez otra chirigota menos conocida. Yo ya me puedo retirar (se ríe). Soy de un barrio de un pueblo y llegar a eso yo ni lo podía imaginar.

 

-¿Qué aspira a hacer en Carnaval?

 

Sueño con sacar la chirigota en la calle. Cuando llegue el momento, lo acogeré de buen gusto. Es el Carnaval que más me gusta, y además el Concurso es estresante. Estás muy expuesto, te odia gente que ni siquiera te conoce, hay ataques personales y a mí eso me duele.

 

-¿Y por qué piensa que no es el momento?

 

-No lo es porque estamos en un buen momento personal. Seguimos siendo jóvenes, con fuerzas para prepararnos para el Falla. Pero alguna vez habrá que hacer algo más relajado.

 

-Canijo, Vera, Sheriff, ahora la de Puerto Real, más las de siempre. Está dura la modalidad.

 

-Eso es bueno. Nosotros vamos a lo nuestro. De la competencia pasamos mucho, me gusta más el compañerismo que la competitividad. Me alegra de que la gente se atreva, como el Canijo con el humor negro, o la chirigota de Puerto Real, que me ha flipado el primer día.

 

-¿No cree que el público es un poco chaquetero? Un día lo levantan y al otro lo estrellan contra el suelo

 

-Es la oferta y demanda. Si alguien tiene una chirigota mejor que tú, lo debes aceptar. Los mismos que nos apoyaban con el muerto (‘No te vayas todavía’) son los que el año pasado apoyaron a los Daddy Cádi. Lo veo lógico y hasta positivo. Es peor el que se ciega sólo con una agrupación siempre.

 

.-Le gusta el riesgo hasta en lo profesional. Ahora ha montado un bar carnavalero en Sevilla, ‘Platea Cafe y Copas’. Cuando en Cádiz ni siquiera hay algo parecido.

 

-Hacía falta un bar de Carnaval por derecho en Sevilla y está funcionando muy bien He hecho de mi pasión, mi profesión, y aunque los inicios son duros, se llena durante las actuaciones y tenemos una clientela fija.