CARNAVAL 2017

«Es una chiridiota con estética de niños y repertorio para cuarentones»

El Canijo mantiene su esencia y la nutre con el toque viñero de 'El Lacio'

Por  22:56 h.

Mallas de colores, foame… “Esto es una canijada”. No era necesario que Jordi definiera este espectáculo nada más cruzar el umbral del Club Caleta, refugio de esta chirigota antes de su bautizo carnavalesco en este 2017. La de Antonio Pedro Serrano, el Canijo de Carmona.

La farsa comienza en el momento en que ni se asoman las costillas en su oronda figura, ni es natural de la localidad sevillana y para colmo su grupo es de ‘Cadi, Cadi’. Este año, con sello viñero imprimido por la maravillosa melodía del Lacio.

La dilatada trayectoria de estos gaditanos, con el autor como líder indiscutible y Juan Ardentía como capitán general, permite esconder esos nervios bajo una sonrisa confiada. Son muchas experiencias sobre las tablas: alegrías, primeros premios, finales, cariño a raudales y alguna mala vivencia que permite saborear con mayor gusto los triunfos.

El Canijo presenta a su chirigota ‘No valemo un duro’. Cobran vida objetos inanimados como el chicles cheiw, el pictolín, los sugus, el trompo, petardos, caramelos y hasta el piponazo. Reminiscencias de esas frutas ricas y maduras o el estuche de Contigo Aprendí. “Esta es la ‘chiridiota’ del foame y no la vamos a cambiar”, asume con una sonrisa su creador, consciente de por donde le vendrán las ‘guantás’.

Rebasada la hora de la siesta ya está el grupo al completo, con los fichajes sevillanos (ya son cuatro) que comparten el coche y los gastos de la gasolina, a la espera de que eliminen el peaje. Ya se intuyen algunas de las ‘shushes’, como apuntaría Mariano Rajoy. “Queremos despertar al niño que tenemos todos dentro”. ¿Otra chirigota para críos? “No. Tiene estética de niños pero es para cuarentones. Porque hay que tener ya unos años para recordar todo lo que hemos puesto en escena”.

La idea, como acostumbra este funcionario al que su gracia y carisma le han abierto las puertas de la radio deportiva en clave de humor (colabora con El Pelotazo), queda perfectamente plasmada a golpe de vista. Ahora profundizamos en su esencia, marcada de manera transversal por El Canijo pero con sondes diferentes.

“La gran novedad descansa en la música de José Mari ‘El Lacio’. Es un pasodoble clásico, distinto al de los años anteriores, que va a sorprender y que me ha ofrecido nuevas sensaciones a la hora de escribir”. De ahí el emotivo homenaje que le rinde en la primera letra, como pago a esa deuda.

Le permitirá afrontar la enorme expectativa que genera meses antes de que alce el telón. “Cada vez hay más responsabilidad, porque hay muchas personas deseando escucharte, pero eso es lo bonito. Es la misma sensación que debe sentir un artista en un concierto, aunque ese ni se imagina como es actuar en el Falla. La magia del teatro es la que te mantiene con los nervios a flor de piel, porque nunca sabes cóm va a reaccionar el aficionado”.

Sus éxitos se fraguan en años impares “aunque hace tiempo que se rompió la racha”, pues son cinco concursos sin palpar la Gran Final. “Por fortuna, puedo seguir pagando la hipoteca”, bromea. “No creo que haya una mano negra ni que todo sea una mafia. Al menos no quiero creerlo. Sí es cierto que se exige más, pero como a Juan Carlos Aragón o Martínez Ares. Aún así, ya sin cantar tenemos 18 contratos para actuar después del Carnaval, lo que demuestra el cariño que nos tienen”.

 

En esta edición aumenta la competitividad. “Regresa Kike Remolino y también está Lolo Seda. Y las mismas de siempre, ni menos ni más. La chirigota está como está, así como piensao que la comparsa tampoco se encuentra en un momento álgido, sino que es más una cuestión mediática”. Y para mediático, El Canijo de Carmona.